Para comprender que es viralidad y cómo funciona, primero debes saber que no toda viralidad es igual. Josh Elman, VP of Product de Robinhood, ha clasificado los diferentes enfoques que pueden tomarse, resultando en 5 formas distintas para presentar tu producto frente a las personas.

Si estás tratando de construir tu empresa y hacer crecer tu producto, deberás pensar en la manera más específica de cómo lograrlo.

1. Viralidad de boca en boca

Se basa en que tu producto sea tan bueno por sí mismo, que las personas no puedan evitar contarle a sus amigos. Existen dos maneras de lograrlo:

  • Que tu producto sea fácil de encontrar más tarde: Tener un nombre que sea fácil de recordar (y deletrear) ciertamente ayuda. Las vocales faltantes y las letras duplicadas, la falta de un nombre de dominio o nombre de aplicación correctos siempre lo hacen más complicado.

Algo que Josh considera muy útil es analizar la búsqueda en el AppStore. Por ejemplo, si llamas a tu aplicación InstaGreatCoolThing, los usuarios verán Instagram y aplicaciones similares mucho antes que la tuya (al menos hasta que se vuelva igual de grande que ellas).

  • Que tu producto sea fácil de describir: Las palabras que uses para describirlo - en tu página de inicio, redes sociales y en el producto en sí - serán la base de cómo tus usuarios lo describirán a otros.

Características secundarias divertidas como ‘Me siento afortunado’ de Google, o ‘Poke’ de Facebook, ayudan a hacer que la descripción sea memorable. Si no tienes una manera concisa de describir tu producto, debes asumir que tus usuarios tampoco podrán hacerlo.

2. Viralidad de boca en boca incentivada

Esto es similar al boca-en-boca, pero con un pequeño incentivo adicional para que las personas refieran a sus amigos. Ejemplos de esto son Dropbox y Uber, que te dan más almacenamiento gratuito o un descuento de viaje (para ti y tu amigo) si es que lo recomiendas.

Ayuda mucho cuando el incentivo funciona en ambos sentidos: tanto para el nuevo usuario, como para el usuario que hace la referencia. Debido a que estás pagando por él, y descontando de tu servicio, no es tan puro como el boca a boca, pero puede ser muy efectivo.

3. Viralidad de demostración

Este tipo de viralidad se da cuando la naturaleza de un producto es tal que, simplemente usándolo, las personas lo están mostrando a los demás.

Un gran ejemplo es Instagram: En 2010, cuando era difícil tomar fotos con el teléfono y colocarlas rápidamente en algún lugar útil, Instragram facilitó compartirlas en Twitter, Facebook y Flickr. Los filtros de Instagram llamaron la atención de las personas en las otras redes, lo que provocó la reacción instantánea: “¿Cómo hiciste eso?”.

4. Viralidad infecciosa

La viralidad infecciosa se da cuando un producto está diseñado de tal manera que las personas trabajarán para lograr que otras personas lo usen, pues eso traerá beneficios para ambos. Se dice que un usuario está ‘infectando’ a otro con el virus, para que ambos se enganchen a él.

Ejemplos clásicos de esto son Snapchat, Twitter, LinkedIn o Facebook, los cuales tuvieron un muy rápido crecimiento. Los usuarios invitan a otros a ser sus amigos en el servicio, para así compartirles contenido, generar ‘me gusta’, seguidores, entre otros.

5. Brote de viralidad

Finalmente, hay casos en que las cosas se difunden simplemente porque son divertidas de compartir, o porque tienen gran popularidad en el momento, y la gente quiere verse genial compartiéndolas. Ejemplos de esto son los videos de YouTube, o la popularidad de Pokémon Go - por supuesto, este tenía la ventaja del nombre de marca reconocido, pero también se benefició del círculo virtuoso de diversión, popularidad, y compartir.

Conclusiones finales

Si comprendes las diferentes herramientas y sus formas de funcionar, puedes crear la viralidad de tu producto de una forma muy natural.

Además, si el producto trata de crear contenido o de tener experiencias fáciles de mostrar, es mejor concentrarse en la viralidad demostrativa. Y si te cuesta dinero y tiene valor, una estrategia de boca en boca incentivada realmente puede dar frutos.

El momento en el que una persona aparece en tu sitio web o el AppStore es el mejor para lograr que aprenda más sobre lo que hace el producto, y lo configure por su valor. Así, el producto se convertirá en un hábito, y luego ese usuario lo extenderá al siguiente grupo de personas.

Asegúrate de llegar a las personas adecuadas, interesarlas por razones intrínsecas, y llevarlas a las acciones correctas. Recuerda, al final del día, sólo una métrica realmente importa: Cuántas personas realmente están usando tu producto. No descargarlo, no hacer click en él, ni probarlo por un día, si no realmente usándolo.

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PD: artículo resumido por Kurios, basado en el artículo original de Greylock Partners.